¿Qué dice de verdad la etiqueta del pienso de tu perro?
Un saco de pienso lleva seis bloques de información obligatoria, y cada uno se puede redactar de forma legal y opaca a la vez. Esta es la guía para leerlos todos.
Por qué tu saco puede poner sólo «antioxidantes» sin decir cuáles, qué conservantes están autorizados en la UE y con qué límites, y qué pasó con la etoxiquina. Con los reglamentos citados.
Todo pienso seco lleva grasa, y la grasa se enrancia. Por eso casi todos llevan algún antioxidante. La pregunta no es si lleva, sino cuál, y la etiqueta tiene permiso legal para no decírtelo.
Esta guía explica cómo se declaran los aditivos en un pienso para perros, qué conservantes y antioxidantes están autorizados en la UE y con qué límites, y qué significan de verdad reclamos como «conservantes naturales». Cada dato lleva su reglamento.
Los aditivos para piensos se rigen por el Reglamento (CE) 1831/2003, que los divide en cinco categorías: tecnológicos, organolépticos, nutricionales, zootécnicos y coccidiostáticos. Dentro de cada categoría hay grupos funcionales. Los que interesan aquí son:
Por eso los antioxidantes tienen hoy códigos como 1b320 en lugar del antiguo E 320: el 1 es la categoría tecnológica y la b, el grupo de los antioxidantes.
El Reglamento (CE) 767/2009 obliga a listar los aditivos bajo el título «Aditivos». Para los piensos de animales de compañía, el detalle está en el capítulo I de su anexo VII, y contiene la excepción que explica la mayoría de las etiquetas:
Para los aditivos de los grupos funcionales «conservantes», «antioxidantes», «colorantes» y «compuestos aromatizantes», podrá indicarse únicamente el grupo funcional correspondiente.
Es decir: un pienso con BHA puede poner simplemente «antioxidantes» y cumplir la ley. Lo mismo vale para los colorantes y los aromas. Fuera de esos cuatro grupos, los aditivos que tienen fijado un contenido máximo legal sí se declaran con su nombre o número, su cantidad y su grupo funcional.
Esta es la situación legal en la UE de los antioxidantes que más se ven en el pienso de perro, con el contenido máximo para perros cuando lo hay:
| Aditivo | En la UE | Máximo para perro |
|---|---|---|
| BHA (1b320) | Autorizado hasta 2030 | 150 mg/kg con el BHT |
| BHT (E 321) | Autorizado, pendiente de reevaluación | 150 mg/kg con el BHA |
| Galato de propilo (1b310) | Autorizado hasta 2035 | 71 mg/kg |
| Extracto de romero (1b392) | Autorizado hasta 2034 | 34 mg/kg (ácido carnósico) |
| Tocoferoles (1b306, 1b307) | Autorizados | Sin máximo |
| Etoxiquina (E 324) | Denegada desde 2022 | No se puede usar |
La EFSA, la autoridad europea de seguridad alimentaria, evaluó de nuevo el BHA en 2018 y 2019 y concluyó que, en las condiciones propuestas, no tiene efectos adversos para la salud animal. Con esa base, la UE lo volvió a autorizar en 2020 para todas las especies salvo los gatos, que tienen su propia autorización desde 2022.
El asterisco viene de otro organismo: la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) clasifica el BHA en el grupo 2B, «posiblemente cancerígeno para el ser humano», por la evidencia en animales de experimentación; en personas no había datos. Las dos cosas son compatibles: la IARC dice si una sustancia puede causar cáncer en alguna dosis, y la EFSA evalúa si es segura en la dosis y el uso autorizados.
El BHT sigue en el mercado al amparo de la autorización antigua mientras se reexamina. En 2022, la EFSA concluyó que es seguro en pollos y lechones a 150 mg/kg, pero que para las demás especies no se podía sacar una conclusión. Los perros están en ese segundo grupo.
La etoxiquina fue durante años un antioxidante habitual, sobre todo en harinas de pescado. En 2017, la UE suspendió su autorización (Reglamento de Ejecución 2017/962) porque la EFSA no podía concluir sobre su seguridad: no se descartaba la genotoxicidad de uno de sus metabolitos, y una de sus impurezas, la p-fenetidina, es un posible mutágeno. En 2022 la denegó definitivamente (Reglamento de Ejecución 2022/1375), tras un nuevo dictamen que no pudo considerarla segura a ningún nivel para animales longevos.
No hay una norma europea específica para estos reclamos. Les aplica la regla general del artículo 13 del Reglamento 767/2009: la alegación tiene que ser objetiva, verificable por las autoridades y comprensible, y el fabricante debe poder justificarla si se lo piden.
El código de buenas prácticas de etiquetado de FEDIAF, que el sector sigue de forma voluntaria, concreta un poco más:
En la práctica, «conservantes naturales» suele significar tocoferoles, extracto de romero o los dos. Es un buen dato, y las marcas que los usan tienden a decirlo porque vende. Pero recuerda que un antioxidante natural sigue siendo un aditivo y que el extracto de romero, por ejemplo, también tiene un máximo legal.
Para leer el resto del envase con el mismo detalle, empieza por la guía de la etiqueta del pienso.
Cuenco tiene en cuenta los aditivos que declara la etiqueta en el bloque de aditivos de la nota, que cuenta 5 partes de las 75 de la media (alrededor de un 7 %). Cuenta poco a propósito: el origen de los ingredientes y la calidad de la proteína dicen bastante más de un pienso. Los criterios son públicos, en la metodología.
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El almidón es con frecuencia el componente mayoritario de una croqueta y no aparece en ninguna parte del envase. Se reconstruye con una resta, y aquí está hecha paso a paso.