Los hidratos que la etiqueta no imprime: calcula el ELN tú mismo
El almidón es con frecuencia el componente mayoritario de una croqueta y no aparece en ninguna parte del envase. Se reconstruye con una resta, y aquí está hecha paso a paso.
Guía completa para entender la etiqueta de un saco de pienso: ingredientes, categorías genéricas, análisis garantizado, aditivos y las menciones que prometen más de lo que hay.
Un saco de pienso es uno de los productos peor leídos del supermercado. No porque la información no esté, sino porque está escrita con un vocabulario técnico que la normativa europea permite usar precisamente para no concretar. Esta guía recorre los seis bloques que lleva cualquier envase y te enseña qué mirar en cada uno.
La buena noticia: una vez sabes dónde está el truco, se ve enseguida. La mala: vas a descubrir que muchos sacos que llevas años comprando no te dicen de qué animal viene la carne.
El Reglamento (CE) 767/2009, que regula la comercialización y el uso de los piensos en toda la Unión Europea, obliga a que un envase de alimento para perros incluya siempre estos elementos:
Todo lo demás —fotos de filetes, banderas, sellos de «calidad premium», la palabra holístico— es marketing sin definición legal. No significa nada comprobable.
Los ingredientes se enumeran en orden decreciente de peso. Lo primero que aparece es lo que más hay. Parece sencillo, y aquí es donde empiezan las dos maniobras más comunes.
El peso que determina el orden es el del ingrediente tal y como entra en la fábrica, no el que queda en la croqueta. El pollo fresco lleva alrededor de un 70 % de agua; al extrusionarlo y secarlo, ese agua desaparece. Un «pollo fresco» que encabeza la lista puede quedar reducido a una fracción de su peso inicial una vez cocinado, y acabar aportando menos materia seca que el tercer o cuarto ingrediente.
Por eso una harina de pollo deshidratada que aparece en segundo lugar puede aportar mucha más proteína animal real que un pollo fresco que aparece en el primero. No es fraude: es que la báscula se pasa antes de secar.
Si un fabricante usa mucho maíz, el maíz encabezaría la lista y quedaría feo. La solución es partirlo: «harina de maíz», «gluten de maíz», «sémola de maíz». Cada fracción pesa menos que la carne y baja varios puestos, aunque sumadas superen a cualquier otro ingrediente. La lista es literalmente cierta y la impresión que deja es falsa.
Este es el punto que más nos importa, y el que da sentido a la metodología de Cuenco. El artículo 17.2.c del Reglamento (CE) 767/2009 permite que un fabricante de alimentos para animales de compañía, en lugar de nombrar cada ingrediente, lo agrupe bajo una de las categorías genéricas recogidas en el Anexo VII, capítulo II.
Es perfectamente legal. También significa que puedes estar leyendo una etiqueta que no identifica ni la especie animal ni la proporción de nada.
| Lo que lees | Lo que puede ser | Lo que no sabes |
|---|---|---|
| Carnes y subproductos animales | Cualquier tejido de cualquier animal terrestre autorizado, en cualquier proporción | Ni la especie, ni la parte, ni el porcentaje |
| Cereales | Trigo, maíz, arroz, cebada, sorgo o una mezcla variable | Cuál, cuántos y en qué cantidad |
| Aceites y grasas | Grasa animal o aceite vegetal, indistintamente | De qué origen |
| Subproductos de origen vegetal | Cascarillas, pulpas y residuos de la industria alimentaria | Cuáles y para qué |
| Pollo deshidratado 26 % | Exactamente eso: pollo, deshidratado, un 26 % | Nada. Esto es una declaración concreta |
La diferencia práctica es enorme. Una fórmula declarada por categorías puede cambiar de composición entre lotes —según lo que esté barato ese mes— sin modificar una sola letra de la etiqueta. Una fórmula declarada con especie y porcentaje no puede.
La ley ampara la opacidad. Tu perro come eso 1.000 veces al año.
En el bloque de «componentes analíticos» encontrarás casi siempre estas cuatro: proteína bruta, aceites y grasas brutos, fibra bruta y cenizas brutas (que no son ceniza de nada: es el residuo mineral tras incinerar la muestra, o sea el contenido en minerales). A veces aparece también la humedad.
Lo llamativo es lo que no está: los hidratos de carbono no se declaran. No hay obligación de imprimirlos. Y en un pienso extrusionado son con frecuencia el componente mayoritario, porque el almidón es lo que permite que la croqueta se forme y se mantenga.
ELN (%) = 100 − (proteína + grasa + fibra + cenizas + humedad)ELN es el Extracto Libre de Nitrógeno: lo que queda al restar todo lo declarado. En la práctica, almidón y azúcares.
Si la humedad no está impresa (la norma no la exige cuando es baja), se aplica un valor por defecto conservador. Lo desarrollamos entero en cómo calcular el ELN paso a paso.
Y una advertencia sobre esas cuatro cifras: no se pueden comparar entre alimentos con distinta humedad. Un paté con 8 % de proteína parece muy inferior a un pienso con 24 %, pero el paté es agua en un 80 %. Al quitar el agua de los dos, la comparación puede darse la vuelta por completo.
Un alimento completo está formulado para cubrir por sí solo todas las necesidades nutricionales de un perro en la etapa que indique. Puede ser su única comida.
Un alimento complementario no. Está pensado para acompañar a otro, y por sí solo puede dejar carencias. Muchas latas, snacks y toppings que la gente usa como plato principal son complementarios y lo dicen en letra pequeña. Si lo que le das a diario no pone «completo», tienes un problema silencioso.
El envase debe indicar además la etapa: crecimiento, mantenimiento adulto, o todas las etapas. Un alimento de crecimiento tiene densidad energética y minerales pensados para un cachorro, y no le conviene a un perro adulto esterilizado con tendencia a engordar.
Cuando un envase destaca un ingrediente —en el nombre, en la foto o en un reclamo— tiene que declarar qué proporción lleva. El código de buenas prácticas de etiquetado de FEDIAF, la federación europea del sector, fija además unos umbrales de uso que son autorregulación, no reglamento, pero que el mercado sigue mayoritariamente:
| Cómo lo dice el envase | Mínimo orientativo del ingrediente |
|---|---|
| «Con pollo» | 4 % |
| «Rico en pollo», «extra de pollo» | 14 % |
| «Menú de pollo», «receta de pollo» | 26 % |
| «Todo pollo», «100 % pollo» | 100 %, sin contar agua y aditivos |
Traducido: un saco con un muslo de pollo enorme en la portada y la frase «con pollo» puede llevar un 4 % de pollo. Todo lo demás es otra cosa. La fotografía no es la fórmula.
Los aditivos se rigen por el Reglamento (CE) 1831/2003 y se agrupan por función: nutricionales (vitaminas, oligoelementos), tecnológicos (conservantes, antioxidantes), organolépticos (colorantes, aromas) y zootécnicos.
Que estén autorizados significa que han pasado una evaluación de seguridad, no que sean todos equivalentes. Dos familias merecen atención:
El último bloque obligatorio son las instrucciones de uso: la tabla de gramos por peso. Es el dato que más gente sigue al pie de la letra y el que más margen de error tiene, porque está calculado para un perro medio que no existe —sin distinguir edad, esterilización, actividad real ni condición corporal.
Revisiones científicas en Europa evidencian que estas tablas inflan las raciones entre un 15 % y un 30 %. Entre el 25 % y el 40 % de los perros en España sufren sobrepeso u obesidad. Las dos cosas están relacionadas. Lo desarrollamos en cuánto pienso debe comer tu perro al día.
Todo lo anterior cabe en siete preguntas que puedes hacerte con el saco en la mano:
Si las siete te salen bien, tienes delante un producto transparente. Si fallan las tres primeras, da igual lo bonito que sea el envase: no puedes saber qué está comiendo tu perro.
Cuenco hace estas siete comprobaciones por ti en el pasillo del súper: escaneas el saco y te devuelve los hidratos que no vienen impresos, la ración que le toca a tu perro y una nota del 0 al 100 calculada para él. El motor es determinista y su metodología es pública.
Descargar CuencoEl almidón es con frecuencia el componente mayoritario de una croqueta y no aparece en ninguna parte del envase. Se reconstruye con una resta, y aquí está hecha paso a paso.
La tabla impresa en el saco está calculada para un perro medio que no existe. Estos son los tres pasos para sacar la ración real del tuyo, con un ejemplo completo.