Cuánto pienso debe comer tu perro al día (y por qué la tabla del saco falla)
La tabla impresa en el saco está calculada para un perro medio que no existe. Estos son los tres pasos para sacar la ración real del tuyo, con un ejemplo completo.
Tras la esterilización, un perro come más y gasta menos. Lo que dicen los estudios sobre cuánto engordan, por qué el saco «esterilizado» no está regulado y cómo ajustar la ración sin quitarle proteína.
Es una de las escenas más repetidas en la consulta: el perro se opera, se recupera sin problemas y, unos meses después, ha ganado dos o tres kilos sin que nadie haya cambiado nada. Ese «sin cambiar nada» es precisamente el problema.
Esta guía explica qué cambia en el cuerpo de un perro tras la esterilización o la castración, cuánto pesan esos cambios según los estudios que los han medido y qué hay que hacer con su comida. Spoiler: lo importante no es la palabra «esterilizado» del saco.
La ganancia de peso tras la operación no tiene una sola causa. Los estudios han encontrado dos mecanismos que se suman:
En un estudio clásico con perras, las operadas comieron de media 1.708 kcal al día frente a 1.423 en las del grupo de control, un 20 % más. En sólo los primeros diez días ganaron 1,3 kg frente a 0,3 kg (Houpt et al., 1979). Otro trabajo con beagles esterilizadas observó que el exceso de consumo era mayor el primer mes, pero seguía cuatro meses después (Jeusette et al., 2004).
Para mantener el peso tras la esterilización hace falta reducir la energía de forma significativa, y el peso que se gana después es casi exclusivamente grasa (Jeusette et al., 2006). En un estudio de 2017 con catorce perros, mantener el peso exigió bajar la energía de mantenimiento un 19,4 % a las 26 semanas, y la grasa corporal subió un 21 % aunque el peso apenas cambió (Kawauchi et al., 2017).
No todos los estudios coinciden en el primer mecanismo: en uno con doce beagles, la esterilización no cambió lo que comían de forma voluntaria, pero sí redujo su actividad (Schauf et al., 2016). El resultado práctico es el mismo: con la misma ración de antes, el balance energético se inclina hacia el lado de engordar.
El estudio más grande sobre factores de riesgo de sobrepeso en perros analizó a 21.754 perros adultos en clínicas de Estados Unidos (Lund et al., 2006):
| Grupo | Sobrepeso | Obesidad | Total |
|---|---|---|---|
| Machos castrados | 32,0 % | 5,5 % | 37,5 % |
| Hembras esterilizadas | 32,6 % | 5,6 % | 38,2 % |
| Machos enteros | 20,0 % | 3,6 % | 23,6 % |
Dos matices de estudios posteriores ayudan a saber cuándo y a quién vigilar:
Ninguna norma europea define qué tiene que llevar un pienso para perros esterilizados. El Reglamento (CE) 767/2009 sólo exige que cualquier alegación sea objetiva, verificable y comprensible, y prohíbe presentar como especial algo que tienen todos los piensos parecidos. Dentro de eso, cada fabricante decide qué cambia en su gama «sterilised».
Lo más cercano que sí está regulado es el pienso dietético para reducir el exceso de peso, recogido en el Reglamento (UE) 2020/354 de usos nutricionales específicos. Ese sí tiene condiciones: una energía máxima, nutrientes reforzados para compensar que el perro come menos y la indicación de consultar al veterinario antes de usarlo. Es un producto para un perro que ya tiene sobrepeso, no para uno que acaba de operarse.
Un perro esterilizado no necesita un pienso distinto: necesita menos calorías que antes. Se pueden conseguir con el mismo saco y menos gramos, o con un saco menos denso y gramos parecidos. Las dos vías funcionan si el total de calorías baja.
En Cuenco partimos de un 10 % menos de energía que un adulto entero del mismo peso y actividad. Es un criterio nuestro, dentro de los rangos que publica FEDIAF para adultos, y es un punto de partida, no una medida exacta. El método completo para calcular la ración está en cuánto pienso debe comer tu perro al día.
Un perro de 14 kg en su peso ideal, con un pienso de 380 kcal por 100 g:
Son 24 gramos al día. Parece poco, y por eso casi nadie lo hace. Pero son unas 90 kcal diarias que, si no se quitan, acaban en forma de grasa.
Al comparar piensos «esterilizado» o «light», mira también la proteína: si baja junto con la grasa, el pienso va en la dirección equivocada. Un perro que come menos gramos necesita que cada gramo lleve más nutrientes, no menos. FEDIAF lo explica en su capítulo sobre densidad de nutrientes:
Las necesidades de energía pueden quedar cubiertas antes que las de proteína, minerales o vitaminas. Esto conlleva un mayor riesgo de deficiencias nutricionales.
Por eso el mínimo de proteína de FEDIAF para el adulto de bajo gasto —21 g por 100 g de materia seca— es más alto que el del adulto activo, 18 g. Y por eso, si se reduce la ración, conviene que el pienso no sea pobre en proteína. Lo desarrollamos en cuánta proteína necesita un perro.
Para valorar su condición corporal con las manos, sin depender sólo de la báscula, aquí tienes la escala del 1 al 9.
Indica en el perfil de tu perro si está esterilizado y Cuenco ajusta su necesidad energética, calcula los gramos para el pienso concreto que escaneas y tiene en cuenta su condición corporal en la nota.
Descargar CuencoLa tabla impresa en el saco está calculada para un perro medio que no existe. Estos son los tres pasos para sacar la ración real del tuyo, con un ejemplo completo.
Entre el 25 % y el 40 % de los perros en España tienen sobrepeso, y la mayoría de sus dueños creen que están bien. Se comprueba en dos minutos y con las manos.